Los caminos invisibles del maquillaje…

Una de las sensaciones más bonitas que experimento, es cuando veo la cara de sorpresa y admiración a veces, en las caras de las personas que he maquillado, porque no se lo esperan, o porque se ven diferentes, o se gustan y a pesar de la desnudez, se miran y admiran ante el espejo: lo he hecho bien.

La trama del maquillaje final está aquí ante nuestros ojos, después de haber probado una y otra vez antes de llegar a encontrarme cómoda con una técnica, un trazo, un brochazo y descubrir que he pintado un cuadro, solo que sobre cuerpos.
Ahora se trata de definir el trazo, el fondo, los colores, y aquí está el resultado.

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¡Ha sido como un parto!

Es la primera vez que me encargan el diseño de maquillaje de una Ópera, y la primera vez que desde el patio de butacas veo una opera con mis maquillajes, en las luces del Teatro Real ¡que subida de adrenalina!
Habíamos convocado a todo el equipo maquilladores/peluqueros unas cuantas horas antes del estreno…

Hace meses, el escenográfo me había hablado de lo que tenía en mente, vestir los bailarines con capas de gasa transparentes, y que el maquillaje fuera el que vista sus cuerpos desnudos, aun que luego no se viese así. Después de una reflexión común con el, así como con Rosa, directora de maquillaje del teatro, empecé a pensar en productos para elaborar un maquillaje coherente con la petición de Wojciech.

Hicimos pruebas de maquillaje y peluquería, pocas para mi gusto, y ahora es hora de que todo el equipo le de rienda suelta a la creatividad pura y dura sin dejar de pensar en tiempos y posibilidades de realizar lo que una quiere hacer. Si la fase maquillaje dura demasiado, seria una perdida de tiempo precioso antes de la función por lo que hay que renunciar a ciertas cosas pues al principio pensé en el aerógrafo, pero mis grandes aliadas fueron unas brochas que fabrique para la ocasión.

El equipo ya esta elegido y organizado por Rosa, y a partir de ahora mi función será la de un guía que debe acompañar a los maquilladores en la realización del maquillaje.

Y llega el momento, el camerino esta recubierto de plástico de arriba abajo para no manchar las paredes ni el suelo al salpicar los cuerpos en el acabado final, y en el están unos 10 maquilladores con sus modelos respectivos, son maquillajes complicados, lo requiere. ¡Y lo han hecho maravillosamente bien! ¡Grandes profesionales todos!

Las check-listes están listas: cada chica tiene unas brochas, un maquillaje y unos colores asignados: hay que comprobar que bailarina esta aquí, quien esta hecha, o esta por hacer, lo más estresante es cuando se acerca la hora, siempre parece que no vamos a llegar, pero siempre sobra tiempo ¡fuerzas de la superciencia, siempre llegamos!

La adrenalina esta aquí palpable, solo queremos que todos salgan sublimes, es el estreno mundial de esta Opera.
Pero mi mayor satisfacción cuando ha pasado el espectáculo y que la tensión vuelve a bajar, es ver la cara de satisfacción de todos alrededor, les ha gustado, han disfrutado, haciéndolo y viéndolo.

¿Puede haber mejor premio?

Solo me queda dar las gracias a todo el equipo de maquillaje del Teatro Real, al de producción, al equipo técnico y a mi representante, Marina Karschaü de la Agencia Make-Up y por supuesto al hombre que me eligió para disfrutar de este trabajo Wojciech Dziedzic, atrevido donde los haya para arriesgarse a este tipo de maquillajes aun que por desgracia no se vean en todo sus esplendor.
¡Gracias a todos!

¡Esta noche he dormido como un bebé!
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