¡Madre mía! ¡Qué grandes son todos los que me rodean! ¡Estoy impresionada!

Primer día de ensayo en el escenario…

¡Cómo ha pasado de rápido!
Solo nos queda una semanita para el estreno y sabía que estaba participando en algo grande pero hoy: hemos bajado al escenario. Y eso ya son palabras mayores, y aun que hasta la semana que viene no veamos juntos el decorado, la luz, el vestuario y el maquillaje sobre estos chicos y chicas que se han paseado por el decorado en este primer día como si lo hubieran conocido desde pequeños… hoy me quedé pegada a mi butaca.

¡Estoy enamorada del decorado! Me siento parte de él, parte del vestuario, es como si juntos con el maquillaje, fuéramos un caleidoscopio.

Espero que mis combinaciones de colores alcancen la sabiduría del resto de artistas de esta opera, espero que sean las acertadas para potenciar las transparencias del vestuario.
¡Me da energía este trabajo!

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¡Soy una afortunada! ¡Estoy disfrutando del trabajo más creativo de mi carrera! ¡Jamás pensé que iba a hacer algo así!

¡Me encantaría poder escribir este post con letras de colores!

Pero me muerdo las uñas, pues no os puedo contar nada aun, bueno, sí. Os puedo decir que estoy haciendo el diseño de maquillaje de una ópera llamada “La Conquista de México” que se estrenará el 9 de octubre en el Teatro Real, pero ¡no os puedo enseñar nada!

Si deciros que me siento realizada porque soy doña colores, si deciros que me lo estoy pasando pipa todos los días en los ensayos de maquillaje, si deciros que estoy feliz y que si me dicen que un día me van a llamar para algo parecido, hubiera dicho…. ¡no!

Pues ¡si!!!!!

¿Os acordáis de los peces, de los colores de la naturaleza?… hoy solo os puedo enseñar las brochas que me he fabricado, pero ¡juro que me gustaría que me tocará la lotería para invitaros a todos a ir a disfrutar de esta opera!

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¡Ya lo dijo Serrat! ¡Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo, depende en parte de ti!

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Llevaba noches sin dormir, pero llegó el gran día, y me fui a la presentación del equipo.
Madre mía ¡Que derroche de talento por todos los lados! A la izquierda, el director, a la derecha el escenográfo, que ¡a mí, me ha deslumbrado! ¿Y el figurinista? y… y…
Me sentía pequeña, todo era nuevo, la jerarquía, la gente, mucha gente. Hoy era como un día de emoción, empezar con una Opera nueva no es poca tarea, implica mucho trabajo, de muchos equipos, pero tener el placer de trabajar con un equipo internacional, tampoco, porque te hablan en un idioma, luego en otro… menos mal que puedo cotillear en 5… Pero el primer día, cansa.

Todos estábamos sentados frente al gran jefe, todos escuchando como iba a ser el próximo mes para todos ¡que maravilla!… Como nos decía que la música sale del cuerpo…

… Y llegó la hora, enchufamos los compresores y empecé a disfrutar, se nos atascaban los aerógrafos, pero daba igual, mis compañeras del Real también se volcaban y miraban felices: ese va a ser un maquillaje distinto, pero ¡no des demasiadas ideas!…. porque les encanta y ¡después te volverán loca!

Yo siempre soñé con pintar cuerpos, con hacer una exposición efímera por allí, en exterior – me gusta mucho el exterior porque lo puede disfrutar cualquiera – pero jamás me hubiera pensado en el Teatro Real con esos grandes mirando y diciendo: good Sylvie, very good we are going to make a great job!

¡Que siga así! Y ¡que tenga energía para afrontar este reto!

Calentando motores….

Lo normal en un maquillaje de escena, sea para teatro o danza, es que empecemos por una base, después el polvo. Importante: ¡las cejas! Dibujándolas, podemos dar otra forma al rostro, las podemos alargar, espesar… Después, lo usual es que pongamos una capa de sombra de ojos clara entodo el parpado y que apliquemos una sombra oscura en el hueco del parpado móvil, hacia fuera para alargarlo, y que después pongamos una sombra intermedia en todo el parpado móvil… Lo clásico es que apliquemos un trazo de lápiz o un eye-liner a la raíz de las pestañas superiores e inferiores para agrandar el ojo, y que además le añadamos un trazo de lápiz blanco en el interior del ojo y que incluso lo alarguemos un centimetrito hacia las sienes y lo más que habitual, que pongamos mascara de pestañas generosamente, o mejor aun, que apliquemos pestañas postizas ¡todo lo que ayude a que se nos vean los ojos de lejos!

Lo normal, también, es que resaltemos nuestra boca con un lápiz de contorno de labios y que luego apliquemos nuestro rouge. Si me apuráis, hasta le podemos dar un toque de gloss.

Y finalmente: el colorete en el hueco de las mejillas, de la parte superior de la oreja hacia la boca ¡generosamente! Así, el espectador tendrá sensación de relieve.

Pero ¿Quién dijo miedo?

Pronto, muy pronto, ¡vamos a romper todos los esquemas!